El problema de ampliar el acceso a la información individual para el estado de bienestar mientras se conservan criterios de privacidad es muy grande. En las últimas semanas explotó el escándalo en Estados Unidos por un supuesto uso de la información con fines políticos. La referencia formal a la política está en en el sitio de Medicare, que es el seguro social de salud de Estados Unidos. Los gobiernos del mundo han evolucionado a este tipo de bases de datos, tan ricas, porque es una plataforma necesaria para gestionar los grandes flujos de demanda por servicios, pago de impuestos, entrega de subsidios. Por ello, más allá del tema del escándalo político que se está dando (ya corrieron al funcionario de rango más alto del sistema de impuestos) podemos ver este como un episodio en lo que será una larga historia. Esta será la historia de la evolución del alcance de la información que controla el estado sobre cada persona, y la forma en que las personas reaccionan cuando sienten que la intrusión es indebida.
En México, el gobierno federal ha intentado hacer en varias ocasiones bases de datos para consolidar la información de la población, con poco éxito. Sin embargo, las ganancias en tecnología y el crecimiento del gasto público y de las regulaciones determinan que tarde o temprano se va a encontrar la solución. No significa ello que no haya escándalos en México; son comunes, pues los partidos políticos utilizan las bases de datos de los programas de pobreza para fines políticos. ¿Es eso parte de la explicación de por qué no se ha encontrado la solución.
Painted into a corner?
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