La urgencia de renovar las regulaciones financieras en el mundo es compartida por muchos, pero hay grandes diferencias en las opiniones. Becker y
Stiglitz apoyan la hipótesis de limitar a los bancos grandes por una razón: si el problema es que hay bancos demasiado grandes para fracasar, la solución es no permitir que crezcan. Hoy finalmente se tomó en Estados Unidos una acción más clara contra el fraude por bancos, contra
Goldman Sachs. En todo esto, el problema es simple: algunos bancos piensan que el gobierno va a hacer cualquier cosa para rescatarlos e sus problemas, aún si estos incluyen engaños deliberados en sus estados financieros, al consumidor o al inversionista. ¿Sirven las regulaciones tradicionales tipo Basilea para resolver este problema? De este caso también hay una lección de poner los pies sobre la tierra: por su estructura, la industria bancaria es propensa al fraude, y es necesario prever la posibilidad de acciones deliberadas para engañara los clientes,
como señala Krugman en este artículo.